TRANSMIGRACIÓN DE LA RUINA
UNA INVITACIÓN
A la exploración de nuestra mente como bosquejo para nuestras vidas

Comparto aquí parte de mi búsqueda, la cual me ha llevado a comprender la importancia de mis pensamientos como formas integrales en la construcción de la realidad, y del hacerme responsable de ellos. Si estás leyendo esto, posiblemente es porque ya hay alguna afinidad en nuestra forma de ver el regalo que constituye la vida.
La normalización de la violencia realmente ha tomado un nivel alarmante, en particular a través de los medios, las películas y las noticias que nos rodean, los cuales nos ha hecho cada vez más tolerantes a ella; lamentablemente, son manifestaciones de lo que hay detrás, son la punta de un iceberg. Hay mucho que debería cambiar.
El genocidio ha sido una parte recurrente en el registro histórico de la humanidad. Las misiones contribuyeron a la erradicación de las culturas indígenas, un proceso que continúa acentuándose hasta el día de hoy.
Confieso mi vulnerabilidad al tocar este inmenso tema y quiero enfatizar que lo hago con un profundo respeto. No imagino la forma de hacer justicia a las culturas afectadas por este flagrante abuso por parte de los grupos dominantes, y considero fundamental mencionarlo como un problema no resuelto cuyas consecuencias son, hoy dia, parte activa de la vida de muchos con quienes la sociedad tiene una gran deuda. 
Quiero pensar que los nobles principios espirituales que dieron origen a la gigantesca institución fundada en ellos fueron secuestrados por poderosos intereses internos y externos.
Esos valores, inculcados y profesados por seres de conciencia superior y hombres sabios a lo largo de la historia (también presentes en las creencias originales franciscanas), fueron ignorados, dando paso al dominio y a la subyugación, marcas registradas de la expansión colonial.
 
Esta iniciativa de entablar contacto con el “otro” abrió una caja de Pandora para mí, la cual continúa ofreciendo resonando en mi vida a diario. La idea de honrar a la comunidad nativa americana, de “pedir permiso” a nivel energético, se volvió imperativa, lo que me llevó a contactar a un querido amigo y profesor, John Malloy. John tiene un fuerte vínculo con diversas comunidades marginadas y ha trabajado extensamente con jóvenes, muchos de los cuales forman parte de minorías raciales y/o se encuentran vinculados con centros correccionales para menores.
Su contribución ha sido fundamental al ayudarme a tomar conciencia, con gran humildad, de aspectos fundamentales no contemplados al concebir este proyecto.
Preguntas importantes continúan en pie, haciéndome pensar  que mi vida, muy probablemente, continuará siendo un proyecto en desarrollo.
¿En que consiste el hacer contacto con 'el otro'?
¿Cuales son los obstáculos que me impiden lograrlo?
¿Es posible romper el ciclo que nos lleva a experimentar sed de venganza, culpa o a sentirnos como una víctima?
¿Es posible deshabilitar el tráfico de resentimientos que se genera al sentir estas emociones?
El Curso afirma que la respuesta a esta última es si, dedicaré este proyecto a la exploración de este profundo dilema que se ha tomado un papel central en mi vida.
No hay pensamientos neutros. Todo pensamiento produce forma a algún nivel.
UCDM, T-2.VI.9:13-14
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La idea de que nuestro entorno mental crea nuestra experiencia física es una propuesta sostenida desde hace mucho tiempo por escuelas de pensamiento místico y espiritual. Llamar la atención sobre el acto de pensar y el uso del lenguaje como fuerzas creativas es el núcleo de mi proyecto. Es decir, explorar los contenidos de la mente como modelo para nuestras vidas.
¿Cómo se hace esto?
¿Dónde pongo mi atención? En ello consiste el uso creativo del lenguaje y del pensamiento. Aquello en lo que pienso y a lo cual dedico mi observación se expande y se propaga. Leer las noticias, y lo que siento asociado con ellas multiplicará una de estas dos emociones: amor o miedo. Piensa por un momento... Constantemente, a lo largo del día, escogemos entre una u otra opción, ya sea en forma consciente o inconsciente, un SÍ o un NO. Al escoger qué comer, un color, al escuchar a alguien hablar, etcétera.
Poner atención a esta secuencia de escoger lo que queremos es el primer paso hacia la conformación del futuro que deseamos, y cómo nos sentimos es nuestra guía; la idea es arrojar luz sobre ese preciso instante a lo largo de nuestro día: el momento en que decimos SÍ o NO.
El proceso nos mostrará que la urdimbre que emerge como resultado de cada una de esas decisiones nos conforma, y cuando lo que las determina es una sucesión de disyuntivas relativamente inconscientes, el resultado final (el futuro) será determinado por el pasado porque eso es lo que nuestra mente nos ofrece de forma automática.
Dicho de otra forma, cuando permitimos que los recuerdos se repitan, intactos, en el presente, esa atención los proyecta hacia adelante en el tiempo.
¿Por qué? Porque aquello en lo que pensamos continuamente 'inocula' el momento futuro, o dicho de otra forma, consiste en un embrión que crece y se desarrolla, conforme lo alimentamos con más pensamientos similares.
Los pensamientos se convierten en cosas.
La propuesta trata de revisar este giro, generalmente poco cuestionado, de reparar en los acontecimientos en el momento en que las ideas se forman en nuestra mente.
Detengámonos un momento.
¿Somos capaces de ofrecernos a nosotros mismos una narrativa alterna, diferente a la que ha sido parte de nuestra identidad?
¿Podemos contarnos una historia más de acuerdo a lo que queremos?¿Visualizar la realidad que anhelamos al mantenerla en el lóbulo frontal durante algunos minutos? Ya lo hacemos a diario con nuestras memorias, obsesiones e inseguridades.
De ser así, y poder imaginar algo nuevo, estaríamos declinando nuestra identificación con esos contenidos, memorias y sentimientos que se desencadenan a través del recuerdo: ir mas allá del hábito de ser uno mismo.
Literalmente, estamos trabajando con neuroplasticidad creando una 'nueva memoria' en la cual anclar esta nueva visión.
Nuestra relación con los demás es parecida; es decir, transformarla es posible, siempre y cuando podamos desear un resultado diferente y hagamos el esfuerzo de ralentizar el proceso. Una vez que tomamos conciencia de aquello que nos resulta insatisfactorio, podemos comenzar a explorar cómo cambiar los programas habituales que nos rigen y lo producen.
Cabe mencionar que la observación de la interacción social permite vislumbrar las formas de pensamiento que compartimos con la mayoría, con frecuencia gobernadas por la autoprotección y la supervivencia.
Es posible invocar un futuro diferente al pasado siempre y cuando nos mantengamos conscientes y comprometidos a efectuar un cambio.

Hay prácticas planteadas por místicos y sabios a lo largo de la historia, que de forma inherente nos dirigen hacia esa paz interna, la cual tiene como consecuencia el generar un cambio energético en torno a a quellos que la experimentan.
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LA POSIBILIDAD DE CAMBIO
Hemos identificado la forma en que procesamos la información surgida de mi percepción. Ahora que podemos ver que ejercemos opciones que nos llevan a un sitio y no a otro, la cuestión es: ¿hacia dónde queremos dirigirnos? ¿Queremos dejar atrás el dolor? ¿o es más importante el conservarlo? Muchos dirían que la respuesta es obvia, sin embargo, yo me atrevo a preguntar ¿Lo es?Para poder cambiar, es necesario estar conciente de que hay una alternativa, y dos, querer tomarla.
Hay quien dice que la disyuntiva a la que me refiero siempre se da, entre el amor y el miedo. Afirma el

Niño con palomas, 1988. La Habana, Cuba.

Curso de Milagros que lo que hay detrás de todas las emociones, cabe dentro de una de estas dos categorías.
¿Qué es lo que determina qué escogemos? La familiaridad.
Cuando el sufrimiento ha sido parte de nuestra personalidad, temperamento, e incluso, identidad, nos resultará mas habitual el optar por sentirlo. El sentido común nos diría: ¿Estás diciendo que prefiero sufrir a sentir gozo? No, ya que si no estás acostumbrado a sentir gozo, no constituye una opción real en el momento de elegir —más bien se trata de una posibilidad.
Es al ejercer estas opciones habituales que nos experimentamos a nosotros mismos como quienes estamos habituados a ser. Una forma de autoafirmación ante nosotros mismos.
Si yo aprendí que el dinero era difícil de conseguir, y la sociedad que me rodea lo confirma  a diario (padres, familia, grupo social), mi vida será reglamentada por esta creencia; yo no me doy cuenta de que se trata de algo aprendido, lo cual puede cambiar si soy conciente de que es posible.
Y esto se aplica a todo tipo de emociones y creencias, son parte de quienes somos hasta que adquirimos conciencia de que son sólo una opción, no la única.
Con frecuencia, es el dolor el que nos lleva a buscar una nueva solución a algo que nos resulta obsoleto, nos pesa, o amenaza nuestras vidas: un hábito, una enfermedad, un ser querido que nos abandona o una conducta que nos lleva al dolor, entre muchas otras.
Es entonces que la necesidad de efectuar un cambio, se puede hacer evidente.
Veteranos piden perdón a Leonard Crow Dog, chamán y líder Lakota. Dic. 4 2016, Standing Rock, ND.
Emotiva ceremonia que refleja un momento de profunda relevancia por su potencial como herramienta de sanación social.

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Transmigración de la Ruina se ha llevado a cabo con la generosa ayuda del Sistema Nacional de Creadores SNCA, organismo de promoción de la cultura del Gobierno de México.
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