TEXTO UNO
TransmigraCion De LA ruinA
REPORTE 2021
La experiencia vivida, relacionada con las restricciones sanitarias de 2020 y 2021, me llevó a adaptar radicalmente este proyecto a la nueva realidad.
El desafío que enfrentamos en este momento como humanidad, me ha hecho pensar: ¿cuál es mi granito de arena? ¿Cómo puedo contribuir a construir un mundo más justo y sostenible? ¿Qué puedo ofrecerle a mi vecino, cónyuge o amigo? ¿Qué debemos entender como sociedad en este momento?
Las respuestas, incluso cuando no estaban claras, secuestraron el proyecto con la necesidad de mirar hacia adentro para encontrar respuestas verdaderamente significativas. Hablar de lo que resulta importante, particularmente en un monólogo, se ha vuelto imperativo.

Cousins, 2018.

La necesidad de reinventar nuestros paradigmas, de discernir intuitivamente entre lo que es real y lo que no, se revela como imprescindible para comprender y transitar este momento de la humanidad. La percepción se convierte en la realidad.
El proyecto continúa cambiando, ya no es solo visual, ahora incorpora audio, video y texto; este último, convirtiéndose en crucial para transmitir lo que aflora.
Igualmente significativo es que, desde un principio, el desarrollo de la propuesta se ha producido de forma no lineal. Siendo posible acercarse a él, ya sea abordando el principio, el final o en cualquier punto intermedio. En este sentido, la versión web ofrece la mayor versatilidad, ya que el espectador puede comenzar leyendo un texto, atraído por las imágenes (mapas o fragmentos), o eligiendo una de las páginas con audio/video.
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EL JUEZ
La forma aceptada de percibir el mundo incluye la idea de que está poblado por objetos y seres, animados e inanimados, todos separados unos de otros, nuestros 5 sentidos así lo confirman.
Esta interpretación, que se traduce en fragmentación, influye en todo lo que percibimos: yo, tú, él, la piedra, el sol, etc. Del mismo modo, nuestras actividades como seres humanos son percibidas en similar forma: los pintores pintan, los arquitectos construyen, los psicólogos analizan... Este enfoque prevalece en muchas áreas, incluidas la ciencia, la economía o la política, y el problema es que apoya y refuerza la idea de que lo que es una 'cosa', no es otra, cuando en realidad pueden ser ambas, y mucho más. Hay mucho que decir sobre este modelo, pero baste decir que un ser humano puede ser hombre, tener un cuerpo, ser padre de familia, artesano, místico, y cada uno de estos aspectos 'vive', todo combinado. en él, enriqueciendo lo que es, sinérgicamente; en combinación y sin separación. Además, este 'hombre', a su vez, es parte de algo mucho 'más grande'.
Me refiero a 'hombre' en el sentido de ser humano, no a diferencia de la mujer.
Hay componentes no físicos en el fenómeno humano —muchas escuelas de pensamiento respaldan esta creencia— que permiten acceso a otras formas de experiencia no basadas en la percepción, como los sueños, las experiencias de deja vu o las premoniciones. Pero ¿por qué estoy hablando de esto?
La construcción de este modelo de división en nuestras mentes, se originó temprano en nuestra infancia (posiblemente antes), y se refuerza a través de conceptos aprendidos en la escuela, una estructura que derivó su diseño actual del ejército prusiano (siglo XIX). Este sistema nos enseña a ser obedientes, a no hacer demasiadas preguntas, a ignorar las emociones, y más… como resultado, se desindividualiza nuestra diversidad creativa, priorizando ser aceptado por los demás o pertenecer a la tribu, como lo más importante. Estos son principios de pensamiento grupal, por la sencilla razón de que, en condiciones tribales, los individuos que no formaban parte del grupo tenían pocas posibilidades de sobrevivir. Este entrenamiento, ahora interiorizado en el niño, genera una voz interior, un juez, que evalúa y mira con recelo todo lo que no se ajusta a lo comúnmente aceptado por los demás.
He podido discernir esta voz dentro de mí, ordenándome cómo comportarme para ser querido y aceptado y, más tarde, regulando (como artista) qué
piezas o ideas debo aceptar como propias, y cuáles no son dignas de serlo —o demasiado audaces para la sensibilidad de otros.
Este proceso continúa a lo largo de la vida, ejerciendo su efecto normativo a través de familiares, maestros, guías, etcétera.
¿Porque es esto importante? Porque gran parte de lo que somos no aparece como parte de lo que mostramos a los demás, haciendo a un lado lo que puede resultarnos difícil de integrar a nuestra propia imagen.  Elegimos una versión higienizada de nosotros mismos por encima de la versión real que llevamos dentro.
Una segunda parte del proceso puede conducir al juicio. Juzgamos a los demás, en función de su apariencia o nuestra percepción de ellos, y por extensión, de sus cualidades y capacidades; me vienen a la mente algunas creencias comunes, por ejemplo:  un médico sabe 'más' sobre el proceso de curación que un curandero/sanadora, o un artista entiende menos de política que un diplomado, una persona mayor sabe más que una joven, etc. Las razonamientos en los que coincidimos se basan en prejuicios o creencias, ya sea de género, sociales, religiosas, o debido a nuestras propias limitaciones. La realidad en la que acordamos creer,  siempre ejercerá una fuerte influencia sobre nosotros, seamos o no conscientes de ello.
Esta premisa, debería hacernos dar cuenta de lo erradas que pueden ser nuestras valoraciones, poniendo en cuestión nuestra percepción y creencias en todo momento
¿Por qué es tan importante el juicio y esta 'mentalidad de grupo' al evaluar nuestra experiencia humana? Uno, porque la creencia y la percepción 'aprobada' lo determinan, y dos, porque el juicio contribuye a la ilusión de separación de los demás, reforzando nuestra indiferencia emocional, ignorando lo que nos es común.
Enseñanzas místicas han proclamado durante mucho tiempo que todo en el universo está interconectado a pesar de que no podamos percibirlo, y sabemos que nuestros sentidos solo pueden detectar una muy pequeña parte de las ondas electromagnéticas presentes en nuestro entorno.
Esta noción de Unidad, como característica fundamental del universo, ha cambiado mi comprensión del mundo en que vivimos, aun cuando tenga que recordármelo constantemente.
Y he aquí mi pregunta: ¿Cómo no caer en la trampa de creer que todo lo que pienso, o percibo, es correcto?

Exploración conversación, 2019..

Lo que nos mete en problemas no es lo que no sabemos. Es lo que sabemos con certeza que simplemente no es así.
Mark Twain
UNA COSMOLOGÍA PERSONAL
Crecí en la Ciudad de México, cursando la primaria en un colegio jesuita, y la secundaria y preparatoria en un colegio no religioso. Ideas como la igualdad y la justicia social reemplazaron mucho de lo que aprendí dentro de la educación católica. Bajo el nuevo modelo, creer en algo invisible se convierte en evidencia de ignorancia y todo parece estar regido por el método científico.
Esta confusión generó un fuerte nihilismo en mi vida, y con él, un estado de búsqueda velada que se prolongó durante años. Hacer nuestro propio camino implica deambular, adaptado a la ausencia de otros, y a la cercanía de Saturno. Muy probablemente esta fue una de las razones por las que emigré de México, en busca de mi propia voz, de una cosmología personal, con frecuencia difícil de explicar o defender, sin embonar con facilidad en ningún lado.
He caído en la cuenta de que soy guiado sólo cuando creo en ello. Si no confío en el proceso, difícilmente se manifesta, y por el contrario, de hacerlo, siempre me ha llevado a puerto.
Aparentemente, la religión es a la espiritualidad lo que las rueditas para andar en bicicleta son para la bicicleta. Puedo ver la historia de mi viaje, comenzando durante mi infancia con mis ambigüas y rígidas herramientas jesuitas, continuando con la exploración de mi cosmología personal ( de una punta del universo a la otra), hasta el momento actual, en que la confianza y claridad alborean con más frecuencia.
Una transmigración/ reencarnación, de confusión e inseguridad, a una vaga sensación de incierta calma.
LA HISTORIA DE LA ABEJA
Hace algún tiempo, vi cómo un avispón partía en dos a una abeja. Durante mucho tiempo, no pude apartar los ojos del macabro espectáculo, realmente me hizo pensar. Lo único que podía hacer era aceptar lo que estaba presenciando, por alguna razón, intervenir no me parecía correcto.
Esa visión me acompañó durante días, un momento lleno de ‘violencia’, que me sentí inclinado a desaprobar, incluso a reprimir, pero que, en definitiva, obedecía a las leyes de la naturaleza. No pude averiguar si el avispón estaba usando a la abeja como alimento.
Entonces, aquí va mi pregunta: ¿por qué no juzgo el papel del avispón, sino que juzgo a un humano cometiendo un acto de violencia? El primero es parte de la naturaleza, ¿Y el segundo…? ¿Cómo es diferente? Hemos aprendido a juzgar comportamientos de este tipo cuando se trata de seres humanos, pero somos mucho más indulgentes cuando se trata de un evento que atribuimos a otras formas de vida, insectos o animales. ¿Entonces cómo lidiar con esto?

Testigo dos, 2021

¿Qué nos lleva a juzgar? Una posible respuesta es la necesidad moral de hablar a favor o en contra de algo, lo que inevitablemente nos remite al mundo de los opuestos, la dualidad. El juicio genera separación, porque nos desvincula de los demás y, por extensión, de nosotros mismos. Bueno o malo, blanco o negro, suave o áspero... estos principios están siempre presentes en nuestras vidas, y también se aplican, en su mayoría inconscientemente, a nuestros propios comportamientos, induciéndonos a aceptar o rechazar.
 Todos tenemos una parte cruel, todos tenemos una víctima dentro, pero no es fácil poder ver o reconocer estas energías dentro de nosotros, hay emociones intensas, veladas, asociadas a ellas. A menos que estas puedan ser resueltas, expresadas, o, de alguna forma, neutralizadas, no podrán ser integradas.
Así es que los marginamos, negando su existencia en nosotros, mientras los proyectamos en otros. Esto significa, ver estos sentimentos o conductas expresados en otros, mientras permanecen sin ser reconocidos en nosotros mismos.

Es mucho más fácil distinguir estas dinámicas cuando las vemos en otros.
Piénsalo un momento, ¿No es más fácil percatarse de un problema, o conducta 'no deseable', en otros, que en nosotros mismos? Cuando puedo reconocer que dentro de mí, existe una pequeña astilla de lo que me disgusta en él, o ella, algo profundamente importante se ha hecho presente en el proceso.
Este ejercicio, puede abrir la posibilidad de mirar el mundo exterior bajo una luz diferente —deteniendo el tiempo—,  y, por un instante, observando esto con curiosidad, se trata de un espejo.
La vida es un espejo.
Esta premisa se ha vuelto fundamental dentro del proyecto, pero ¿por qué? Creo que en la medida que comenzamos a aceptarnos como realmente somos, siendo capaces de perdonar nuestras
tendencias y defectos, podemos aceptar a los demás reconociéndonos en ellos.
Al no apresurarse a aprobar o desaprobar lo que vemos en el mundo, se abre un campo desconocido para la mente, que, entrenada para 'tomar partido', se libera del vaivén emocional que nos lleva a actuar de manera conocida.
No tomo a la ligera esta propuesta, se que no es nada fácil, sin embargo, los frutos son cuantiosos.
Cuando permitimos que el 'observador' interno sea testigo de nuestra experiencia, podemos relacionarnos con ellos de una forma más suave: como la frustración del conductor de al lado, el egoísmo de nuestra pareja, o la tristeza de otra persona.
No estoy proponiendo desapegarnos de nuestras emociones, o de los sentimientos de los demás, al contrario.  Al tomar distancia de nuestros propios sentimientos, creo que podemos observarlos, y al hacerlo desactivarlos en alguna medida; descubriendo 'espacio' donde antes no lo había.
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Transmigración de la Ruina se ha llevado a cabo con la generosa ayuda del Sistema Nacional de Creadores SNCA, organismo de promoción de la cultura del Gobierno de México.
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