transmigración de la ruina
Un atlas fotográfico de las misiones de la Alta y Baja California
Introducción

Transmigración = emigración, cambio, metempsicosis, reencarnación
Ruina = restos, escombros, escombros, vestigios, reliquias, despojos

Una nueva materialización, de lo que fue; reintegrado, transformado, enriquecido, en su camino hacia una mayor identificación con lo intangible, y menos con su materialidad.

La propuesta original de este proyecto fue una colaboración de Yaocí Pardo y Germán Herrera. Surge de la noción de que las misiones de California, originalmente construídas durante la época colonial, podrían ofrecer una oportunidad de explorar rasgos que evidencian la compleja dinámica entre las culturas, en este momento de la historia. La idea era explorar esta urdimbre, a través de sus diversas formas de expresión: personas, lugares, iconos, grafitis, rostros, actividades, etc. Aunque el carácter del fenómeno es principalmente histórico y social, mi interés se centró en el, menos obvio ángulo espiritual, es decir, en el contexto más amplio del viaje del alma, desde la fuente, a través de las encarnaciones y de regreso a la fuente una vez concluido el proceso de aprendizaje.

Creo que todos, tanto descendientes de los pueblos originales a nivel continental, como de ascendencia europea y del tejido multicultural que se generó, compartimos nociones y valores por nuestro carácter humano, y que estos podrían explorarse a través de lo visual, buscando expresiones, superposiciones de lo que nos es común a todos.

Mi intención era documentarlos.

Opuntia (Nopal), Misión de Dolores, San Francisco, California.

El proceso

Cuando comencé mi investigación y me dí cuenta del alcance y las repercusiones del proceso de conversión religiosa, la idea de honrar la visión indígena, la comunidad de los pueblos originales (First Nations), de “pedir permiso” -a un nivel energético- se volvió imperativa. Esto me llevó a contactar a un mentor y maestro mío, John Malloy, quien ha trabajado ayudando a jóvenes, muchos de ascendencia indígena, negra o latina, a encontrar su camino y su voz en la vida.

El encuentro me llevó a explorar la perspectiva indígena americana en los Estados Unidos, más allá de mi limitada percepción. Así fue que me percaté del profundo dolor que subsiste en torno a este tema, el uso de la violencia en aras de la dominación ha sido aceptado como normal por muchos, particularmente la fuerza dominante, y la sociedad en general, con frecuencia ha tendido a ignorarlo.
Cabe mencionar que la trivialización de la violencia a través de los medios, películas y noticias que nos rodean, nos ha hecho cada vez más tolerantes a ella, lo cual es desconcertante y perturbador; me recuerda a la historia del Flautista de Hamelín.

Hay mucho que cambiar. El genocidio, desgraciadamente ha formado parte de la historia de la humanidad, en su aspecto oscuro, vergonzoso y violento: nuestra sombra. Las misiones, contribuyeron de forma clara y sistemática a un proceso de eliminación de las culturas originales, la cual continúa operando a muchos niveles en el mundo contemporáneo.
Los nobles principios que dieron origen a la gigantesca institución fundada sobre ellos, fueron secuestrados por poderosos intereses dentro de ella. Estos valores, inculcados por muchos avatares y sabios a lo largo de la historia (e incorporados en las creencias Franciscanas), fueron, no solo ignorados, sino eliminados, dando paso al dominio y a la sumisión, marcas inconfundibles de la expansión colonial.
Fué claro, que mi idea de explorar el traslapo entre misioneros y habitantes originales, entre sus formas cosmológicas, difería mucho de lo esperado. También me quedó claro que mi interés residía, fundamentalmente, en explorar el cambio de formas pensamiento como un vehículo de transformación, así como en una exploración creativa, basada tanto en la búsqueda de la belleza, como de significado a nivel espiritual.
Muchos eventos que caracterizaron el fenómeno de las misiones, expresan una forma del arquetipo de dominación cultural que ha regido a la historia de la humanidad desde tiempo inmemorial, polarizando y separando a las culturas que forman parte de él; un tema extremadamente complejo, el cual hoy dia, sin duda requiere el trabajo de especialistas en resolución de conflicto. 
Por el simple hecho de ser sujetos y tener memoria, este tipo de relación humana, expresada en mil diversas formas y situaciones, nos toca moralmente a todos, aunque a muy diferentes niveles. Es decir que la dominación es una forma de expresión de poder fácilmente percibida, y tolerada, en nuestra vida cotidiana, incluso a nivel de pareja.
A su vez, las dinámicas tienen sus propios trayectos y tiempos, soy de la idea de que cada conflicto puede ofrecer una oportunidad para ver más allá de la aparente separación, para verse a uno, en el "otro", siempre y cuando esta posibilidad pueda ser reconocida, y considerada por ambas partes. Esto claramente implica una labor en que la ineludible reacción emocional, llamémosle "el hábito de ser uno mismo" se vea cuestionada, evaluada, y, por ende, transformada. 
No es mi intención minimizar el reto que implica este proceso, es tanto social como lo es personal. Este rito de conciliación requiere de un vasto trabajo interno, el cual siempre es arduo y demandante, e implica un profundo esfuerzo moral.

El Curso de Milagros dice: "Todo lo que no es amor, es una llamada al amor".

Esta iniciativa de contacto con "el otro" abrió una caja de Pandora para mi. Primero, se convirtió en un proceso de contacto con la humildad, la cual me llevó a explorar mis propios valores, comenzando por reconocer y resolver las emociones de culpa y vergüenza, que hice mías como resultado de las acciones de mis antepasados, pero que, además, he extendido, al permitir en forma sutil, la expresión de conductas no disociadas de ellas en mi vida cotidiana.
En segundo lugar, me hizo percatarme de mi ingenuidad al emprender este proyecto. La profundidad de la herida social requiere un igualmente profundo, nivel de sanación. Las sombras que habitan mi psique, desde hace mucho, revelaron su verdadera estatura cuando descubrí, capa tras capa, que la tarea que me comprometí explorar, excedía mis habilidades para abordarla.
"Te escucho, y creo que estás llegando a conclusiones resultantes de un viaje externo —es correcto, regresa a lo interno— la vida es corta mi amigo; olvídate de los molinos de viento, dirígete hacia lo que tiene significado, donde tus talentos resuenan como una campana prístina para la apreciación y beneficio de otros."
John
Fue en este contexto que surgieron las medidas de salud, implementadas en torno a COVID 19. El alcance planetario del evento, inevitablemente me hizo replantearme lo que estaba haciendo con mi vida y, en particular, la dirección del proyecto. Me topé con la necesidad de cambiar mi enfoque, pero... ¿a dónde dirigirme? ¿Cómo darle sentido a esto, honrando el desafío? La respuesta que obtuve fue: poniéndolo al servicio de la búsqueda personal.

Dos cuestiones importantes quedaron claras, una, la incapacidad de viajar y visitar las misiones de California debido a Covid 19, y dos, la convicción de que mi creatividad debería usarse para ayudar a explorar y comprender lo que hemos creado como civilización.
La búsqueda de un futuro diferente al pasado puede ser invocada, siempre. Personificar valores que muchos avatares y místicos han cultivado a lo largo de la historia es una opción:
El respeto a todas las formas de vida 
El no emitir juicios
El amor por los demás como por uno mismo
El perdón como forma de relación con los demás
Si lo llevaramos a cabo a nivel personal, nuestra realidad cambiaria.
Como es arriba es abajo. Son nuestras creencias, al nivel mas profundo, las que se manifiestan físicamente como experiencia de vida.

Dic. 4 2006, Standing Rock, ND. Veteranos dirigidos por Wes Clark Jr. se arrodillan ante Leonard Crow Dog, chamán Lakota.

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Transmigración de la Ruina se lleva a cabo con la generosa ayuda del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), organismo de promoción de la cultura del Gobierno de México.
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